“El niño se educa mirando su tierra, aprendiendo de sus padres, trabajando desde pequeño, tratando de convertir cada esfuerzo por sobrevivir, una historia de Fantasía”.
Asomados a la ventana, mirando su verde de cada día.
Mirar una tierra sana, con árboles y aire encantador, es saber que allí se encuentran niños maravillosos, con gran corazón, llenos de aventuras y locuras de la edad; acordarse de nuestra antigua casa, de nuestro campo, “loma arriba y loma abajo”, es volver a recordar un tiempo encantador.
La niñez de nuestros campos es una niñez digna de admirar, se diferencia de todas, se siente la Humildad, desde pequeños llegan a pensar que los pueblos más cerca de su zona, son grandes ciudades con gente culta y educada, que existe tecnología avanzada, con cosas que sueñan tener algún día.
Vivir es totalmente diferente, entrar a la mente de los niños y hasta de adultos, en los campos, es entrar en otro mundo, en otro estilo de vida, tal vez un poco ridícula para muchos, pero se transforma en la costumbre de una gente de trabajo.






















